Hace poco tiempo se publico en un diario nacional de amplia circulacion una historia que sorprendió a propios y extraños: un experimento del Periodico Washington Post, en la que mostraba como el mejor violinista del mundo Joshua Bell, quien era capaz de llenar un auditorio de cincuenta mil espectadores en una noche de concierto, tocando en el metro de Washington y en hora punta, solo consiguió juntar US$ 32 y tuvo seis espectadores, entre ellos dos niños. Ello es una clara muestra de que las personas eran incapaces de reconocer la belleza si no se encontraban dentro de los parámetros considerados normales para poder apreciar una obra de arte.
Entonces, cómo es posible llegar a estos extremos: tener que pagar US$400 para estar en un concierto de tres horas en un teatro de primera y no poder pagar ni siquiera US$ 1 para oir el mismo concierto, pero en la calle.
sábado, 19 de septiembre de 2009
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